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Los Tres y Los Ocho Testigos

Viaje de Fe narra el viaje iniciado en el año 600 a.C. por el profeta israelita Lehi y su familia cuando hicieron su éxodo de Jerusalén a través del desierto árabe a la costa. El segundo DVD debate el medio religioso, la cultura, el territorio y el idioma que rodeaban a los descendientes de Lehi y Saríah en el Nuevo Mundo. El hijo de Lehi, Nefi, empieza el relato en el año 600 a.C., conservándolo al grabarlo en planchas de metal. La narración no salió a la luz hasta la década de 1820 cuando, por revelación divina, José Smith fue guiado a las planchas y las desenterró del monte al norte del estado de Nueva York. De ellas, él tradujo el Libro de Mormón: Otro Testamento de Jesucristo.

Cualquier encuentro con lo divino lleva a la incredulidad, y en ocasiones incluso a la persecución y al martirio. La corta vida de José Smith es una personificación de eso. Sin embargo, cuando se trató de las planchas, el Señor proporcionó once testigos que, aunque ellos mismos fueron perseguidos, y en ocasiones perdieron su fe, nunca negaron su testimonio.

Los tres testigos

Book of Mormon recordAl principio del Libro de Mormón, como parte de la introducción, hay dos declaraciones de testigos.[1] La primera, “El testimonio de tres testigos,” es brindada por Oliverio Cowdery,[2] David Whitmer,[3] y Martin Harris.[4] En el verano de 1829, después de que se había terminado la traducción del Libro de Mormón, ellos tres con José Smith, fueron a una arboleda cercana para recibir un testimonio del Libro de Mormón. En sus declaraciones, dan testimonios solidarios de que ellos,

por la gracia de Dios el Padre, y de nuestro Señor Jesucristo, hemos visto las planchas que contienen esta relación, la cual es una historia del pueblo de Nefi, y también de los lamanitas, sus hermanos, y también del pueblo de Jared, que vino de la torre de que se ha hablado. Y también sabemos que han sido traducidas por el don y el poder de Dios, porque así su voz nos lo declaró; por tanto, sabemos con certeza que la obra es verdadera”.[5]

Esta notable declaración fue en cumplimiento de una profecía en el Libro de Mormón mismo, dada por Nefi, hijo de Lehi: “tres testigos que lo verán por el poder de Dios, además de aquel a quien el libro será entregado; y testificarán de la verdad del libro y de las cosas que contiene” (2 Nefi 27:12). Curiosamente, como John W. Welch indica, “en la ley judía, el Talmud estipulaba que ‘al menos tres testigos eran requeridos por la ley”.[6]

El modo en que trasmitieron este testimonio fue dramático:

“También testificamos haber visto los grabados sobre las planchas; y se nos han mostrado por el poder de Dios y no por el de ningún hombre. Y declaramos con palabras solemnes que un ángel de Dios bajó del cielo, y que trajo las planchas y las puso ante nuestros ojos, de manera que las vimos y las contemplamos, así como los grabados que contenían; y sabemos que es por la gracia de Dios el Padre, y de nuestro Señor Jesucristo, que vimos y testificamos que estas cosas son verdaderas. Y es maravilloso a nuestra vista. Sin embargo, la voz del Señor nos mandó que testificásemos de ello; por tanto, para ser obedientes a los mandatos de Dios, testificamos estas cosas”.

Aunque Oliverio Cowdery, David Whitmer y Martin Harris sufrieron persecución y dudaron de sí mismos a lo largo de sus vidas, e incluso dejaron la Iglesia por algún tiempo, nunca negaron el testimonio que habían recibido. La promesa dada a ellos en esta singular experiencia fue una en la que tenían toda esperanza en que se cumpliría, “Y sabemos que si somos fieles en Cristo, nuestros vestidos quedarán limpios de la sangre de todos los hombres, y nos hallaremos sin mancha ante el tribunal de Cristo, y moraremos eternamente con Él en los cielos. Y sea la honra al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo, que son un Dios. Amén.”

Los ocho testigos

Los ocho testigos de las planchas de las que fueron traducidos los registros de la familia de Lehi, fueron Christian Whitmer, Jacob Whitmer, Peter Whitmer, hijo, John Whitmer,[7] Hiram Page,[8] Joseph Smith, padre, Hyrum Smith y Samuel H. Smith.[9] A diferencia del testimonio de los tres testigos a quienes un ángel les mostró las planchas, a los ocho testigos se les mostró las planchas físicas por parte de José Smith:

Conste a todas las naciones, tribus, lenguas y pueblos, a quienes llegare esta obra, que José Smith, hijo, el traductor de ella, nos ha mostrado las planchas de que se ha hablado, las que tienen la apariencia del oro; y hemos palpado con nuestras manos cuantas hojas el referido Smith ha traducido; y también vimos los grabados que contenían, todo lo cual tiene la apariencia de una obra antigua y de hechura exquisita. Y testificamos esto con palabras solemnes, y que el citado Smith nos ha mostrado las planchas de que hemos hablado, porque las hemos visto y sopesado, y con certeza sabemos que el susodicho Smith las tiene en su poder. Y damos nuestros nombres al mundo en testimonio de lo que hemos visto. Y no mentimos, pues Dios es nuestro testigo.[10]

Richard Lloyd Anderson nos cuenta de acuerdo a la madre de José Smith, Lucy Mack Smith:

Algunos días después del primer testimonio, los Smith, los Whitmer y Oliverio realizaron un viaje de treinta millas desde Fayette hasta el hogar de los Smith en Manchester, que está en el sur de Palmira. Ella dijo que los Whitmer varones, José, padre, y sus hijos, Hyrum y Samuel, acompañaron a José, hijo, al bosque donde un ángel había depositado las planchas en un tocón de árbol. Los ocho testigos testificaron que vieron estas planchas, las tocaron y examinaron los “curiosos” caracteres. (“Curioso” no significaba “extraño” en esos días; significaba que los caracteres fueron muy cuidadosamente realizados. Estos hombres eran artesanos, recordemos, así que reconocían el trabajo manual fino. Los testigos también utilizaron la palabra sopesar, que es arcaica para nuestros días, que significa “levantar”). Examinaron las planchas y dieron testimonio en su declaración formal de que habían “levantado” las planchas de oro.

Ellos describieron las planchas físicas como con un peso de entre cuarenta y sesenta libras y de aproximadamente ocho pulgadas de largo, cinco o seis pulgadas de ancho y cinco o seis pulgadas de grosor. Sus descripciones varían, de siete por cinco por cuatro a ocho por seis por cinco, pero las descripciones son consistentes debido a que son estimaciones. No hicieron mediciones. Los ocho testigos no sólo vieron los caracteres y pasaron algunas páginas, también informaron ver una parte sellada. Describieron las planchas como unidas con aros en forma de “D”, diciendo que un centro perpendicular atravesaba las planchas, como un cuaderno de hojas sueltas, y luego el aro curvo en un medio círculo a través del lomo. Definitivamente hay consistencia en lo que los ocho testigos afirman haber visto. [11]

Anderson ha realizado extensas investigaciones sobre las vidas y testimonios de los tres y los ocho testigos, y confirma que ninguno de ellos negó el testimonio que había recibido. Como un ejemplo de esto, hay una carta escrita por John Whitmer hacia el final de su vida, “Nunca he oído que ninguno de los tres, o de los ocho testigos haya negado nunca el testimonio que habían dado del Libro cuando se publicó en la primera edición del Libro de Mormón.”[12]

El testimonio de estos once hombres, añadidos a los de José mismo y los que lo ayudaron con la traducción, le agregan fortaleza a la autenticidad del Libro de Mormón y la narración que forma la base del Viaje de Fe.[13]

 


[1] Introducción al Libro de Mormón.

[2] Oliver Cowdery; Richard Lloyd Anderson, “Personal Writings of the Book of Mormon Witnesses,” en Book of Mormon Authorship Revisited: The Evidence for Ancient Origins, ed. Noel B. Reynolds, (Provo, UT: FARMS, 1997). Información adicional sobre los testimonios individuales y sus declaraciones está disponible en la colección digital del Instituto Maxwell titulada “19th Century Publications about the Book of Mormon (1829–1844).

[3] The Whitmers: A Family That Nourished the Church; Anderson, “Personal Writings.”

[4] Susan Easton Black y Larry C. Porter, “Rest Assured, Martin Harris Will Be Here in Time,” Journal of the Book of Mormon and Other Restoration Scripture 20/1 (2011): 5–27; The Life of Martin Harris: Patterns of Humility and Repentance. Anderson, “Personal Writings.”

[5] Introducción al Libro de Mormón.

[6] John W. Welch, “Doubled, Sealed, and Witnessed Documents,” Insights 21/6. Ver Elisabeth Koffmahn, Die Doppelurkunden aus der Wüste Juda (Leiden: Brill, 1968), 12, citando a Mishnah Tosephta Baba Bathra 10:12.

[7] Sobre la familia Whitmer, ver The Whitmers: A Family That Nourished the Church; Anderson, “Personal Writings.”

[8] Ver Anderson, “Personal Writings.”

[9] Para la familia Smith, ver The First Family of the Restoration; and variously on josephsmithjr.org and josephsmith.net. Para un tratado a fondo de las experiencias de estos ocho testigos, ver Richard Lloyd Anderson, “Attempts to Redefine the Experience of the Eight Witnesses,” Journal of Book of Mormon Studies, 14/1 (2005): 18–31.

[10] Introducción al Libro de Mormón.

[11] Richard Lloyd Anderson, “Book of Mormon Witnesses,” citando Lucy Mack Smith, History of Joseph Smith, by His Mother, Lucy Mack Smith (Salt Lake City: Bookcraft, 1979), 151–52.

[12] Carta del 5 de marzo de 1876, dirigida a “Mark H. Forest,” cortesía de la Biblioteca de la Comunidad de Cristo—Archivos; citado en Anderson, “Attempts to Redefine.”

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